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Del caos a las letras

He cruzado el infierno en busca de alas y solo encontré dos pedazos de papel rasgado de algún cuadernillo olvidado. Los recogí del piso, tomé una piedra caliente. Mis dedos se quemaron, no lo niego, pero con esa piedra cargada de la culpa de miles de almas en pena pude escribir.

En esos dos trozos de papel redacté mi vida. Rifé una a una mis penas hasta que estuvieron todas dispuestas a salir, dispuestas a darse golpes y convertirse en letras.  Me permitieron unir los fragmentos de mí misma y darle paso a lo que en un futuro pudiese ser llamado arte.

Abandoné los formatos, las reglas, los dogmas y solo estuve con esa piedra y el papel, volcándome en espíritu como quien vomita hasta la bilis con tal de encontrar la salud perdida.

He decidido ser yo. He regresado a este medio sin salir de mi infierno solo para compartir con ustedes mi metamorfosis. Espero poder levantarme en medio de las cenizas y bailar, reírme de las brasas, cantar, pintar, escribir y SER. Anhelo que al final del camino estén ustedes a mi lado, celebrando los logros que juntos podamos construir.

Es por ello que los esperaré siempre con sus comentarios y aportes.

Con el mismo cariño de siempre,

Nicole.

 

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Adiós

Con la mano extendida

Y un boleto sin retorno

Me despido de ustedes

Y de todo mi entorno

Se acabó la Nicole Brouged

Esa loca de letras perdidas

Llegó el momento de irse

A un rinconcito bajo la luna

Desconozco mi destino

Seré piedra de camino

Vagaré sin rumbo fijo

Hasta donde mi lleve la vida

Recordaré mis días buenos

Aquellos que imaginé dormida

Olvidaré el ruin sabor del vacío

Que hasta aquí me trae rendida

Me despido con una sonrisa

Un agradecimiento sincero

De ustedes, amigos intangibles

Que se mezclaron en este sueño caído

Soy un ente

Un mar tormentoso arrastra mi barca. El viento enojado destroza mis velas, a la deriva me deja. El cielo oscurecido anuncia mi fin. Las olas me arropan; con esfuerzo me libro de ellas.

Allá lejos, la orilla me espera. Una arena fría y serena aguarda que mi cuerpo descanse de esta pena, que mi mente turbia olvide las lágrimas que ha derramado.

Pierdo el peso del cuerpo en el camino, me convierto en un demonio cristalino que se esfuma entre la gente y reaparece buscando una oportunidad para tener humanidad.

Soy un ente; solo tengo emociones y preguntas. No hay confianza, no hay fe, no hay esperanza.

Una brisa lejana me dice al oído que le he culpado de mis desgracias, que le he dado el nombre de viento y que a su suave roce debo la muerte de mi barca. Que sepa la brisa delicada que ella jamás será tormenta.

Sigo mi rumbo al infinito, emprendo el viaje más largo de todos, sin equipaje, sin banderas de colores que anuncien mi regreso. Solo voy directo a la nada, sin cuestionar lo que será de mí después de este día gris.

Hojas secas

Levanto mi mirada e intento recordar cómo llegué aquí. Fue un largo camino lleno de piedras sobre las que mi cuerpo dejó caerse varias veces. Mis piernas cansadas pedían tregua y mis labios sedientos exigían que continuara.

El murmullo de la brisa calma mis oídos extenuados con tantas voces erradas. Las caricias del agua pasando por debajo de mi espalda suavizan los tantos días de encierro en aquella prisión de metales y maderas.

Me encuentro aquí, sola, protegida por una lluvia de hojas anaranjadas que me cubren por completo; tumbada sobre un riachuelo que ya ha saciado la sed antigua que me acompañó como el mismísimo velo de la muerte a lo largo de la oscura senda de la vida.

Mis párpados se dejan llevar y se cierran lentamente. De mi boca se desprende una exhalación dulce como el néctar de las flores.

Dejo de ser yo. Olvido los años de dolor y los silencios petrificados en lágrimas convertidas en diamantes sobre mi lecho.

El río me regala una diadema de peces y el sol incrusta su rayo más potente en mi pecho.

Mi vientre se tiñe de carmesí, y de él brotan espigas de olivo, pétalos de rosas y un turpial cantor.

Pierdo el cuerpo con el que nací y me transformo en agua, en vida, y en una hoja seca que es arrastrada por el viento hasta llegar al bosque en el que me espera el árbol del origen para llenarme de verdor y esperar a que pases un otoño cualquiera debajo de su sombra y caer, como una hoja seca, sobre tu hombro derecho y quedarme ahí hasta que notes que desde ahí te observo y me des el mejor lugar entre las páginas de tu libro predilecto.

Acuarelas

Malva y marfil en dos pinceladas se encuentran

En la paleta añil y carmesí fundidos

Como abrazo nocturno los colores se encuentran

Formando sobre el lienzo un paisaje idílico

Se vuelven acuarela tu nombre y el mío

Bajo la lluvia de verano la humedad decolora

Tenues manchas de pintura en el olvido

De lo que fuese una obra maestra en otrora

No los he olvidado

Mis queridos angmonios:

Es un gusto saludarles luego de varios días de ausencia. El trabajo, fallos en mi conexión y algunos inconvenientes propios de quien habita en las sombras del infierno se han interpuesto entre el blog y yo. A pesar de eso, no los he olvidado.

Durante estos días he estado leyendo. Algunos de esos relatos provienen de dos escritores de renombre que luego reseñaré (algún día, prometo, haré al menos una reseña); otros escritos vienen de hermosos blogs como los de Ana Centellas (quien recientemente me ha estado sorprendiendo con sus cuentos de finales inesperados), El sitio de las rimas, El hombre que le susurra a los sentimientos, Rincones de mi mente y Cronopio Maldito, solo por citar los que a diario leo. Pero también he estado paseándome en las letras de un ser nada común que se ha aparecido en mi camino y que seguramente conocerán más adelante ya que, sin tener ánimos de ser escritor ni filósofo, escribe con un estilo que me ha dejado reiteradas veces sin palabras por ser simplemente agradable y sabio (cuando sea grande quiero ser como él).

Aprovecho el momento para agradecer a quienes han estado visitando este espacio desde hace tiempo y a quienes se suman a la familia.

Con abrazos cálidos y el firme juramento de volver, me despido.

Nicole.

La duda

El silencio ocupa mi espacio

Y los pensamientos atropellan mi alma

Cuando creí que nada podía herirme

Llega tu maldita bondad a hundirme

a

Me escondo y huyo

Pero una duda enciende mi pecho

Corrompiendo mis anhelos vivos

Y cada uno de mis recuerdos muertos

a

Camino sobre mariposas

—sobre pétalos de rosas—

Y me tientas con tus espinas

Y desorientas mi velero, sin saberlo,

Como cruel tormenta que se avecina

a

¡Aléjate de mí si tienes coherencia!

¡Aléjame de ti si tienes clemencia!

Porque el caudal se forma de gotas

Porque la brisa se convierte en tornado

Porque el amor empieza morirse

Una vez que ha germinado

a

Y porque de la duda que nació un día

Quedarán solamente cenizas mañana

Cuando lea de nuevo mis versos

Y no recuerde para quién era esta poesía

a

2011

Desahogo

Este es un simple desahogo.

No me importa la métrica ni el ritmo

No me importa lo extenso ni lo aburrido,

Sólo quiero desahogarme.

Quiero desahogar mi alma

Que no halla la forma de decirte que te quiere

Quiero desahogar mis labios que mueren por hablarte

Quiero desahogar mi corazón que te añora

Quiero desahogar mi mente que no deja de recordarte.

a

Esto es lo que pienso y no te digo

Cuando me acerco a ti

Cuando caigo de bruces frente a tu puerta

Y tú, callado, me observas

Trato de decirte que no te olvido

Trato de decirte que eres mi vicio

Trato de decirte que quisiera aborrecerte

Trato de decirte que trato de no quererte

a

¡Deja que mi alma aligere su pena!

¡Deja que mi pena abandone el olvido!

O sino deja que el recuerdo que me envenena

Envenene tu alma y te quedes conmigo

a

Si algún día llegas a tener

Este triste desahogo

En frente de tus ojos optimistas

Entristece un poco tus altares

Y regálame al menos una sonrisa

Para seguir ahogando mi llanto

Mi silencio y mi vacío

En tu recuerdo lejano

Y pueda yo soñar, contenta,

Que por fin eres mío.

a

27/01/2007

Contigo

Contigo quiero una casa de cristal

Contigo quiero un amor que no envejezca

Contigo quiero eternidad

Y una luna cuando anochezca

a

Contigo quiero una mirada dulce

Contigo quiero una sonrisa perpetua

Contigo quiero un recuerdo vívido

Contigo quiero un amanecer de estrellas

a

Contigo quiero un beso vehemente

Contigo quiero una caricia tierna

Contigo quiero amanecer cada día

Contigo quiero un abrazo de quimeras

a

Contigo quiero ser luz del día

Contigo quiero ser noche tentadora

Contigo quiero ser ave cantarina

Contigo quiero una vida de gladiolas

a

Contigo quiero ayer y mañana

Contigo quiero ver las estrellas

Contigo quiero mi vida

De la tuya por siempre cubierta

a

Contigo quiero alegría

Contigo quiero tristeza

Contigo quiero una corona

Contigo quiero mi descendencia

a

Nicole Brouged, 2006

Te regalo una poesía fea

Hoy te regalo una poesía

Realmente no pensé que para ti saldría

Pero así es la vida de loca

Así es la que escribe esta oda

¡Oda para ti, quién lo diría!

a

Soy como el viento,

A veces brisa, a veces intenso

Cambiando de dirección cada día

¿Más que tú? ¡Jamás podría!

Que no sabes ni dónde me encuentro

a

No sabes si hoy visto de gris

¿De mí ahora te reís?

Eres una esquela

Sin destinatario alguno

¡Si lees esto, morís!

a

La he echado al correo

¡Valga escrito tan feo!

No me he inspirado

Solo anoto lo pensado

No reviso, ni tanteo

a

Es asonante

No tiene rima

Es dispareja

¡Qué ya te oigo

Desde lo lejos!

a

Esta poesía no se concluye

Como mis creencias

Como tus logros

Como tú mismo

Como nosotros

a

Si tú me has inspirado

Para que hoy escriba

No pidas mucho

No hago milagros

Con tus silencios y tus rechazos

a

Si pintor yo fuera y tú el retratado

No habría tanto parecido

Como este poema raro

Que te describe

Así, todo disparatado

0

Este confuso que hoy te escribe

Sin ton ni son, simplemente

Quise regalarte unas líneas

Feas y extrañas

Parecidas a ti

a

Nicole Brouged, 2003

Cuando no estés

No sé cuándo te vas

Solo sé que un día lo harás

Quizás no sea ni hoy ni mañana

Ni el resto de la semana,

Ni mil años, ni en cien mil siquiera

En algún momento te marcharás

a

Sola como el oasis en el desierto

Me quedaré aquí cuando te hayas ido

Esperaré paciente a que algún peregrino

Me halle y se sienta dichoso

De tener el agua para calmar su agobio

Y en mi arena descanse sus pies adoloridos

a

No sé cuándo te irás

(¡Ya no sé ni cuándo llegaste!)

Te vas un día y vuelves al siguiente

Trayendo contigo la pena silente

Que desgarra mi alma, indolente

Abandonándome a mi mala suerte

a

Te vas, lo sé, lo presiento

No puedes solo tú ser eterno

Te irás cuando estos dedos

Te atraigan desde la muerte

Lanzándote al abismo oscuro

¡Seré yo mucho más fuerte!

a

Te hice mío, como los miedos

De aquellas horas sin luz

Te hice mío como los años,

Como el dolor que me hace daño,

Me aqueja y me pone de empaño

La alegría que me has quitado tú

a

Ahora que miro tus ojos en los míos

Tiemblo en el temible vacío

Al encontrar la realidad

Donde puedo ver tu engaño

Tu odio mezquino y huraño

Tu falta absoluta de bondad

a

Sonreiré cuando te hayas ido

Mi vida feliz será tu castigo

Y mi cuerpo será testigo

De las cenizas sobre las que bailaré

Serán las tuyas, ser miserable

Y en ese instante mismo te olvidaré.

a

Nicole Brouged, 2003

En los brazos del viento

En los brazos del viento

Me alzo en vuelo

No pienso, no vivo

Me dejo llevar

a

En los brazos del viento

Soy un ser nuevo

No lloro, no río

Me dejo elevar

a

En los brazos del viento

Absorta contemplo

El mundo pequeño

El espacio y más allá

a

En los brazos del viento

No pierdo la dicha

Me entrego a ella

Me dejo arrullar

a

En los brazos del viento

Se consumen mis fuegos

Se calientan mis hielos

Soy tibio, ¡Soy normal!

a

En los brazos del viento

A ti te contemplo

Me doy a tu gracia

Sin analizar

a

Todo lo puedo

Todo lo logro

Cuando me dejo llevar

En los brazos del viento

 

Nicole Brouged, 2003

Sin ti

Estoy triste y solo mirando la luna

Oscuro y callado como la eternidad

Estoy tan herido en la noche serena

Estoy perdido en esta soledad

a

Mi vida entera te había esperado

Eres mi alegría, mi gracia, mi dios

Inspiración, pensamiento amado

No estar a tu lado es mi perdición

a

Busco en mi interior y no hallo nada

Solo sombras putrefactas y salgo de mí

En otras manos me ve la madrugada

Apenas lo noto, no estás aquí

a

Te busco en el silencio profundo

En mi propio ser, te quiero encontrar

Salgo, respiro y luego me hundo

Asumo el riesgo, no quiero fallar

a

No puedo perderte, eres insustituible

Y por mi estupidez te he ahuyentado

Hoy sin mí eres libre, indetenible

Cuánto sueño con tenerte a mi lado

a

Estoy triste y solo mirando la luna

Estoy frente al espejo de la realidad

Puedo verte, tomas mi mano

La lucidez me ha abandonado

a

No puedo solo, ya estoy derrotado

El ciclo del vicio vuelve a comenzar

Te busco por dentro, lo intento por fuera

¡Maldita sea! No te puedo encontrar

a

Estoy triste y solo mirando la luna

Oscuro y callado como esta locura

Vacío como la nada y el perverso frío

Dentro de mí, soy enorme como el mar

a

No tengo palabras para expresarme

¿Acaso te he dicho que no puedo más?

Que el silencio me aterra, me aterra la luna

Los años me pisan como la orilla del mar

a

Estoy triste y solo mirando la luna

Luna llena, nueva, creciente y menguante

Cristalina, intangible, poderosa y radiante

¡Por favor, no te acerques más!

a

Estoy frente al cristal que refleja mi vida

La miseria me ha consumido, desaparezco ya

Sin el néctar divino que me brindas tú toda

Te juro que no puedo avanzar

a

Estoy triste y solo mirando la luna

Hoy no te tengo —no te he tenido nunca—

Pero muy pronto llegarás

Te espero, te siento, el ocaso volverá

a

Nicole Brouged, 2003